Dando la Teta

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Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna y sumándome a un proyecto de Acción contra el hambre (@acfspain) y Madresfera (@madresfera) voy a escribir sobre mi experiencia con la lactancia, dando la TETA, #DandoLaTeta



 

La previa…

Cuando quedé embarazada por primera vez recuerdo una de las tantas charlas que tuve con una de mis amigas. Caro-la chilena, ya había tenido un hijo y por eso me llamó exclusivamente desde Chile para darme unos consejos.

Que prepare mis pechos y pezones para la lactancia pues a ella nadie de lo había explicado y había sufrió mucho- me dijo.

Me contó que después de cada baño debía frotármelos con una toalla y ponerme crema de caléndula. Así evitaría tener lastimaduras en el momento de amamantar.

Así lo hice o por lo menos lo intenté hacer. Pero yo soy de esas personas que siempre están corriendo de un lado para otro, sin mucho tiempo para ducharse y menos para las cremas.

Nadie más me explicó sobre la importancia de los cuidados previos, el obstetra solo me recomendó la crema de caléndula y la partera, en su curso pre-parto explicó lo importante de la lactancia materna para el bebe, pero no mucho más.

 

El parto…

Como conté en otra oportunidad, Facundo nació de una cesárea de urgencia (Yo, la más fuerte). Todo había sido una falsa alarma y como el bebe estaba muy bien, enseguida me lo trajeron a la habitación y me lo pusieron en el pecho para que le de amamantar.

Facu enseguida se enganchó a la teta. En ese momento algo me explicaron de las distintas posiciones para amamantar, pero para ser sincera, mucho no recuerdo de la estancia en la clínica ya que tuve un post-parto bastante dolorido.

 

Mala experiencia…

Dar la teta es algo maravilloso, es un momento único de conexión absoluta entre la mamá y el bebe. Los ruiditos que hace al succionar, la manito que va abriendo al relajarse y cuando se queda dormido sobre nuestro pecho. Vivir esta experiencia es bellísimo, pero a veces el comienzo es extremadamente difícil y doloroso y, si no se cuenta con la ayuda correcta se vuelve una muy mala experiencia.

Facu enseguida se enganchó a la teta, y yo feliz. Pero a medida que  iba tomando las cosas empezaron a empeorar. Tan chiquito y succionando con tanta fuerza, o mal puesto, o que se yo!. Porque realmente no sabía que es lo que pasaba, solo sentía más y más dolor. Pero yo le seguía dando la teta.

Hablando con una amiga me recomendó seguir con la crema de caléndula y usar pezoneras y aireadores. Ahí lo mande a Martín a comprar pezoneras, aireadores y protectores mamarios… todo un maravilloso mundo por descubrir!!

Tal vez por ignorancia mía o vergüenza fue que no le consulté a nadie más sobre este tema, pero tampoco vino alguien de la clínica a orientarme. A los dos días nos dieron de alta, y así nos fuimos para casa, yo con grietas y heridas en los pezones.

La primer semana fue horrible. Esa imagen de la mamá relajada, amamantando a su bebe no encajaba en mi realidad. Como estaba usando la crema de caléndula para curar las heridas y, a pesar de que decía no ser tóxica para el bebe, antes de amamantar a mi hijo iba al baño a sacarme la crema y lavarme. Luego me ponía las pezoneras y lo ponía a Facu en la teta. Que dolor más infernal, hasta me caían lágrimas. Los primeros instantes me quedaba paralizada, pensando “ya pasara!” y en lo buena que es la leche materna para los bebes.

A esto hay que sumarle los primeros días después que baja la leche, cuando sentís que tus pechos van a explotar. Si mi hijo solo tomaba de una teta, porque se quedaba dormido mamando, le sumaba otro dolor más a mi cuerpo.

Recuerdo además lo sexy que estaba por aquel entonces. Cuando no le estaba dando pecho al bebe, que por suerte su demanda era cada 2 – 3 horas, yo estaba ventilando las heridas… que los pechos al aire libre es lo mejor!! Aprendí que era mejor ducharse despues de amamantar, porque sino corria peligro de ir chorreando leche.

Es que la lactancia materna no es solo dar la teta, hay un montón de extras que descubrís de golpe las primeras semanas.

 

Comenzando a disfrutar…

Por suerte todo va mejorando con el paso del tiempo, las heridas se fueron curaron y, mi hijo y yo aprendimos juntos sobre amamantar. Descubrís pequeños tips que te hacen las cosas más fáciles… y como mamas nos vamos acomodando con nuestro cuerpo y sentimientos. Y entonces si, aparece el milagro de amamantar, ese momento único de conexión con el bebe. Ese instante en el que te sentís la persona más feliz del mundo.

Facu tuvo lactancia materna exclusiva y a demandad hasta los 6 meses aprox, cuando comenzamos con las papillas. En aquel entonces yo trabajaba en la Universidad de Buenos Aires (argentina), a los tres meses de vida de mi hijo lo tuve que dejar en la guardería.

Realmente me siento muy afortunada respecto de ese momento. Soy de las pocas madres que pueden compaginar a la perfección trabajo y lactancia. En la Universidad contábamos con guardería!

Cada tres horas iba a amamantar a Facu. Un placer, teníamos una salita para las mamas que estábamos dando la teta. Era un espacio tranquilo y cómodo.  Las mamas podíamos charlar y compartir anécdotas y consejos sobre lo que estábamos viviendo.

Eso también me ayudo a romper mis limitaciones interiores, yo siempre fui una persona muy vergonzosa. Estar amamantando con otras mamas te desinhibe y te prepara para enfrentar la lactancia en público, aprendes que dar la teta es algo natural y hermoso, y no hay que sentir vergüenza.

 

El fin de una etapa…

Facu tomo pecho hasta que él quiso y yo lo respeté. El destete se produjo al rededor de los 10 meses y aunque no fue nada traumático para él para mi un poco si. Esa dependencia absoluta había llegado a su fin, mi bebe estaba creciendo.

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Si querés saber más sobre lactancia materna…

Mira nuestro video: DANDO LA TETA

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