Desconectada

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Muchas veces me he preguntado qué diferencias hay entre lo que yo soy como mujer-mamá y lo que fue en su momento mi madre. Tengo curiosidad por saber si algún día mis hijos me verán como yo la veo ahora a ella. Esa mezcla de admiración, respeto y amor. Es que claro, haber tenido una madre como la mia no me lo ha puesto nada fácil, y seguro que mi hermana está de acuerdo en esta afirmación:

Mi mamá es la mejor mamá del mundo.

Siempre dispuesta a ayudarnos, alentándonos y acompañándonos en cada nueva etapa, llenándonos de amor pero también siendo muchas veces la voz de la conciencia, crítica y de opinión sincera.

 

Sobre Super-mamás y otras heroínas

Siempre ví a mi vieja (como le decimos con cariño a nuestras Señoras Madres en Argentina), como esa super mamá-esposa-ama de casa-mujer, esa que se ve en la publicidad de los años cincuenta. Siempre perfecta, con la casa ordenada y prolija, con la comida preparada y riquísima y, además profesional. Mi madre siempre fue (y sigue siendo) mi ejemplo a seguir.

desconectada_ ama de casa retro

Por eso, cuando yo me convertí en madre y el tiempo no me alcanzaba para nada,  comenzaron mis preguntas.

Yo vivía corriendo de un lado para el otro, con la casa caótica, las camas sin hacer y la ropa sin planchar, con la heladera más bien vacía, las comidas bien simples y preparando todo a último momento. Siempre corriendo en una carrera que parecía no llegar a su fin. Lo peor de todo es que a diferencia de mi madre, yo sí tenía ayuda. Muchas veces mi mamá me cuidaba a los nenes cuando necesitaba un poco de paz para hacer cosas del trabajo o me planchaba la ropa cuando la pila superaba mi altura (que no es mucho que decir) y, hasta me ha llegado a preparar viandas con su rica comida… para los nenes!.

Es más, ahora que estoy sin trabajar me siguen pasando las mismas cosas… No me alcanza el tiempo!!. Necesitaría un doble para poder realizar todo lo que quiero y no vivir corriendo, con esa sensación de que nunca es suficiente o que nunca logro terminar lo que empiezo.

Es ahí donde surgen mis dudas, ¿cómo era capaz mi mamá de hacer todo ella sola? ¿cuál es la diferencia entre su realidad y la mía? ¿porqué yo no puedo?

 

Viviendo en la era virtual

Mi respuesta a esas preguntas llegó hace unos días. Por necesidad extrema tuve que actualizar y renovar mi notebook, pero como siempre pasa con estas cosas tecnológicas, algo que sería cuestión de horas se transformó en cuestión de días, y yo me encontré virtualmente desconectada.

Es que desde tiempos muy remotos mi portátil forma parte de mi día a día. Cuando trabajaba era una herramienta fundamental para buscar información, armar actividades, escribir informes, etc. Ahora desde la distancia, es mi conexión con Argentina y mi amuleto en contra de la morriña* por mi tierra.

Las primeras horas de desconexión fueron terriblemente angustiantes y desesperantes. Me invadieron preguntas existenciales del tipo: ¿cómo se puede vivir desconectada? ¿cómo saber lo que está pasando, y si me pierdo de algo importante, y si alguien quiere contactarme, y si se me ocurre algo divertidísimo para escribir o si la musa me toca con su varita inspiradora?. Como el adicto al que le falta su droga yo me sentía perdida, vacía… sin un objetivo.

Después de estos momentos iniciales de desintoxicación tecnológica, empecé a ver en que podía gastar mi tiempo mientras los niños estaban en el jardín de infantes o incluso por la noche… y así fue que ví la luz.

 

La transformación, estar desconectada

Nunca la casa estuvo tan limpia y ordenada como en esos días. La ropa estaba toda planchada y guardada en su sitio. Después de mucho tiempo volví a separar, clasificar y ordenar en cajas los juguetes de mis hijos según su género: autos, muñecas, comiditas, transformers, ponys, etc…

La heladera llena, comidas calentitas y hasta reservas guardadas en el frezzer. Incluso, como me sobraba tiempo o estaba demasiado aburrida… me depile!

Cosa maravillosa de la vida, fue estar desconectada y empezar a ser ese modelo de super mamá-esposa-mujer-ama de casa que siempre me había imaginado. Es más, el cambio fue tan rotundo que hasta Martín se preocupó por mi. Recuerdo que yo estaba planchando, él se acercó a preguntarme qué era lo que me pasaba, que no me veía con la computadora. El pobre pensaba que yo estaba triste o desmotivada! En realidad un poco triste estaba, ¡y frustrada!, porque me molesta no poder resolver las cosas en el momento.

Después de cinco días, logré (con un poco de ayuda) que todo vuelva a funcionar. Fue encender la notebook y sentir esa magia de reencontrarse con un gran amor. Pero la transformación ya había comenzado, así que traté de aprovechar el momento y me propuse organizar mis tiempos para poder hacer todo.

 

Volviendo a la realidad

¿Cómo resultó ser una mujer retro-conectada? Bueno, en realidad no me da tiempo a contárselos con mucho detalle, sólo les puedo decir que mientras escribía este post se me quemó la comida, así que ahora, antes de recoger a los nenes del jardín de infantes tengo que ir al supermercado a comprar algo congelado para comer, (porque tengo la heladera vacía). Pero antes tengo que encontrar el jean azul perdido en la pila de ropa para planchar (que todos sabemos que no voy a planchar) y buscar los zapatos por algún lugar de la casa. Eso sí, aprovecho estos 5 minutos que me quedan para compartir un video super mono de un gatito, que me acaba de llegar a facebook.

¿Vos sos una mamá más bien retro o superconectada? Contános, tu opinión nos importa!

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*morriña: Se trata de un término incorporado al español proveniente del gallego. Morriña es una palabra muy usada en mi familia materna, expresa un sentimiento de añoranza a la tierra de donde uno procede.

4 comentarios sobre “Desconectada

  • el 20 enero, 2016 a las 9:11 pm
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    Así que ese es el secreto… ¡desconectar! Creo que eso vale si estás sola en casa mientras los peques van al jardín… yo estoy en la oficina mientras mi Pitufo va al jardín, el resto del tiempo que paso en casa lo tengo al lado, ¡la verdad en mi caso casi ni tengo tiempo para estar conectada! Me divirtió leerte, y me dejó pensando: el poco tiempo que me paso online, podría darle mejor uso. Tele e internet, mejor en pequeñas dosis. ¡Un abrazo y felicitaciones por el blog!

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    • el 21 enero, 2016 a las 8:47 pm
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      Gracias Lola! en mi caso debo llegar a un equilibrio… para disfrutar mejor el tiempo en familia!

      Respuesta
  • el 20 enero, 2016 a las 12:04 am
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    Hermoso relato-vivencia expresado bellamente.

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