Día de lluvia, no te tenemos miedo!

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Voy a contarles una historia de una tarde cualquiera, de esas comunes. Era un día lluvioso y pesado de verano, el cielo estaba oscuro, mis hijos estaban fastidiosos y aburridos por no poder salir de casa. Mi paciencia estaba a punto de colapsar,  yo pretendía que ellos se entretuvieran,  para continuar con mi rutina de la casa. Ellos sin embargo, reclamaban otra cosa, no hacían más que pelear y llamar mi atención en forma negativa, Mi fastidio aumentaba.

Algo me hizo reaccionar y entender que sólo querían pasar un rato conmigo. En esos momentos recurro a mi mejor herramienta para conectarme con ellos, La Creatividad.

Mi hijo de 5 años, por esos días estaba entusiasmado con todo lo relacionado a Egipto, y se me ocurrió hacerle una propuesta: ¿y si te hago momia? Le sugerí.

Diapositiva1Su cara se llenó de entusiasmo, sus ojos de brillo y     entendí había dado vuelta la página de la tarde aburrida. Ahí nomás agarré 2 rollos de papel higiénico y cinta de papel. Para armar el disfraz, le dije que se quedara quieto con las manos y pies separados, y empecé a enrollarlo con papel por las piernas, siguiendo por el cuerpo, los brazos, las manos y terminando por la cabeza, donde de cortaba el papel simplemente le ponía una cinta y continuaba con mi disfraz, su entusiasmo y emoción crecía segundo a segundo, al verlo mi hija pidió que la disfrace a ella también.

A decir verdad, crear los disfraces no me tomó más de 5 minutos. El juego no habrá durado más de 20/30 minutos, pero esta actividad nos conectó a los 3, empezamos a jugar a las momias y a pesar que los frágiles disfraces de deshilachaban, ese ratito bastó para transformar una tarde aburrida en una inolvidable, el juego había desplazado al fastidio y la la casa se llenó de risas, sus ojos llenos de felicidad colmaron mi corazón de esa satisfacción que sentimos las madres al conectar profundamente con nuestros hijos. Todo esto, tan sólo con 3 rollos de papel y un poco de cinta. Desde esa tarde, cada día de lluvia en casa mis hijos me piden: ¿Mamá no me hacés Momia?

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