El dulce momento de la comida

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Situación

El otro día por la mañana, mientras mis hijos estaba en el jardín de infantes, estaba tomando un rico cafecito con unos amigos. En medio de la conversación uno de ellos hizo el siguiente comentario:

Estuve cenando en la casa de mi  hermano, que estrés. No entiendo como pueden ser así con mis sobrinos. Mi cuñada se la pasó toda la cena corrigiendo y peleándose con los nenes. Yo no quiero ser así.

Todos los presentes en el Café somos padres, aunque con hijos de diferentes edades y todos estábamos escuchando atentamente el comentario sobre la cena. Sin embargo, en mi cabeza no paraban de retumbar ciertas ideas… cena = lucha = capricho = gritos = llantos = estrés (ecuación aplicable también para el almuerzo). Luego de procesar durante dos segundos mis pensamientos, respondí irónicamente: “¿Pero qué, se puede cenar en paz? Claro, vos todavía no llegaste a eso!“- E inmediatamente fui respaldada por una de mis amigas con hijos de la misma edad que los míos.

 

Reflexionanado sobre mi dulce momento de la comida

Obviamente mi amigo tiene un bebe de un año y el máximo estrés que puede tener en la cena es que su hijo se ensucie las manos o la ropa con la comida. A esa edad todavía los bebes comen en sus sillitas altas, bien sujetos para que no se caigas (o mejor para que no se muevan!). No tienen escapatoria, permanecen sentaditos durante toda la comida.

A lo sumo, si tienen un día rebelde, tiran el plato de espinacas al piso o revolean por el aire su vasito con jugo de naranja, pero siguen ahí en su sillita,  bien amarraditos con su doble cinturón de seguridad.

Pero yo esa tierna etapa ya la viví y quedó sepultada en mis recuerdos. Mi realidad son mis dos hijos en la edad del pre-pre-pre-pavo (si es que existe esa categoría para los nenes entre 4 y 6 años) y mis almuerzos y cenas lejos de ser relajadas son una lucha constante por la supervivencia.

La supervivencia de mi paciencia, para no acabar enfadada, a los gritos o con castigos que después se que no voy a cumplir. Lo peor de todo es que ya ni siquiera me enojo por cualquier cosa,

se cae un poco de agua del vaso, bueno… después limpio.

se cae un pedazo de carne al piso, bueno… después barro.

que las papas fritas son más fáciles de comer con la mano, si, es verdad y además más ricas!.

que ya no quieren comer más, no hay problema.

Pero a pesar de mi onda ohhhmmm a la hora de comer, siempre existe alguna que otra pelea.

Es que si bien soy flexible en muchos aspectos, hay otros que no los tolero ni un poco, y eso que no estoy hablando de las 20 reglas básicas de compartamiento en la mesa. No, simplemente ciertas situaciones que aunque las corrija 1000 veces por día, al otro día las tengo que volver a corregir.

Situación Correción
Que los nenes se levanten de la mesa para perseguir a la mosca que paso volando 1) Mi amor, ¿podes por favor sentarte en tu silla que estamos comiendo?,

2) Hij@, yo quiero que te quedes sentado en tu lugar mientras estamos comiendo*,

3) TE DIJE QUE TE QUEDES SENTADO

Que los nenes no se ubiquen corractamente en sus sillas (acostados sobre la mesa, usando la silla de costado, con los pies arriba de la silla, etc) 1) Hijit@, ¿te pesa la cabeza? entonces no la apoyes sobre la mesa,

2) Mi cielo, sentate derechito que te vas a caer  (es increíble como ciertos nenes pueden estar sentados y de repente caerse al piso),

3) TE DIJE QUE TE SIENTES BIEN

Que coman el arroz con la mano, granito por granito. ¡Que el arroz no es una papa frita! 1) Corazón, ¿podes por favor comer con los cubiertos?,

2) Mi vida, yo quiero que uses los cubiertos para comer**,

3) TE DIJE QUE COMAS CON LOS CUBIERTOS

Que digan que no les gusta la comida sin antes haberla probado.

Acá debo aclarar que yo soy bastante tolerante, si los nenes prueban algo y no les gusta no los obligo a comer, eso sí, otra comida no hay.

(Salvo excepciones en donde lo que cociné realmente estaba horrible y me arriesgue a ver si pasaba).

1) Dale nen@ proba la comida que vas a ver que te gusta,

2) Mi amor, yo quiero que pruebes un poquito, que si no te gusta no la tenes que comer,

3) ABRI LA BOCA O TE METO LA CUCHARA POR LA NARIZ

Que jueguen en con la comida. Este punto me saca mi Hulk interior 1) No juegues con la comida.

2) NO JUEGUES CON LA COMIDA

3) NOOOO JUEGUES CON LA COMIDAAAA!!!!

Como se habrán dado cuenta, he puesto 3 ejemplos diferentes de correciones. No es que siempre uso esas frases, pero se podría decir que interpretan bastante bien mi modo de agotamiento paulatino de la paciencia. En la medida de lo posible trato de evitar la correción 3, pero como ya les contare próximamente, soy una madre geminiana con contradicciones sentimentales.

 

Buscando soluciones pacíficas…

… para que el dulce momento de la comida no se transforme en amargo.

A medida que iba escribiendo este post me di cuenta que necesitaba modificar esta rutina familiar. Implementar alguna mejora para evitar tensiones y estrés en el momento de la comida y transformarlos en momentos más placenteros para toda la familia.

¿Qué porqué no lo hice antes? vaya uno a saber!

 

1- Comer mirando la televisión.

Si, si, ya se que esto parece el peor de todos los males. Es más, todas las notas que leí sobre “pautas para el momento de la comida con niños” decían justamente lo contrario. Pero, no hay que descartar opciones sin antes analizarlas en profundidad.

Si yo enciendo la televisión en el momento de la comida, mis hijos se quedarían automáticamente hipnotizados.

En ese estado casi vegetativo, yo cargaría la cuchara o tenedor con comida, se los pondría delante de su boca y diría las palabras mágicas: ABRIR BOCA.

Acto seguido, mis hijos abrirían la boca, yo les metería el alimento dentro de ella, sacaría la cuchara o tenedor, cerrarían la boca y yo les diría la siguiente palabra mágica: MASTICAR.

Repitiendo este procedimiento unas cuantas veces lograría que los pequeños terminen todo su plato de comida.

Así tendríamos una comida en paz, sin discusiones, sin derramar nada, sin levantarse de la mesa. Entonces, ¿cuál es el problema de comer con la televisión encendida? Ahhh claro, cero interacción familiar, cero diálogo y cero aprendizaje! Mejor buscar otras alternativas, no?

2-Generar un ambiente de conversación.

Como nos proponen en el artículo,  “5-pautas-para-el-momento-de-la-comida-de-los-niños“, durante el momento de la comida se debe conversar sobre lo que estamos comiendo.

“Es conveniente dialogar con los niños de los alimentos que se están ingiriendo, de los sabores, olores, texturas, entre otros. Para fortalecer la actividad con la comida. Estas sugerencias significan una experiencia que motiva a los niños a interiorizar su descubrimiento personal y aprendizaje emocional. Recuerda que los niños aprenden lo que observan en los mayores y que la imitación e identificación con sus padres, contribuye en la formación de sus propios gustos”. 

La verdad que me pareció muy interesante esta propuesta y la pienso aplicar en casa. Sin embargo yo le encuentro un punto flojo. No dicen nada de como debemos reaccionar frente a ciertas expresiones que realizan los niños (o por lo menos mis hijos) frente a la comida (que con tanto amor y dedicación les preparo casi siempre), como por ejemplo PUAJ, QUE ASSSCO, ¿Y ESTO VERDE QUÉ ES?, TIENEN ALGO NEGRO, NO ME GUSTA, ETC…

Me imagino que con práctica y constancia, y como siempre paciencia,  se puede llegar a tener una conversación más interesante. Ya me lo imagino a Facu diciéndome: “Mamá, estas papas fritas están en su punto justo crocantes por fuera y tiernitas por dentro“. Aunque después, en un par de años, no debería de sorprenderme si viene y me dice que quiere ser crítico gastronómico.

 

3- Comer en familia.

Todos sabemos la importancia que tiene para los niños comer como mínimo una de las comidas del día en familia, ya que es el momentos adecuado para afianzar la unión y la comunicación familiar. Algo que vengo implementando hace un tiempo cuando estamos cenando todos juntos y que dependiendo del día funciona bastante bien es hablar sobre lo lindo y feo del día.

A modo de resumen del día, TODOS debemos decir que fue lo que más nos gustó y lo que menos nos gustó. Cada uno tiene su momento para hablar y el resto lo escuchamos sin interrumpir. Es interesante analizar lo que nos dicen los pequeños. Por lo general los momentos más lindos de mis hijos son cuando estamos todos juntos, o cuando papá llega temprano del trabajo, o cuando hicimos alguna cosa divertida en casa.

El problema es cuando, mi pequeña Olivia comienza con su característica interpretación de la nena payasa y no para de decir cosas irreales o disparatadas, haciendo que el hermano no pare de reírse, y que se descontrole el momento de la comida. Ahí automáticamente vuelvo a mi cuadro de Situación-Corrección.

 

 

Para ir terminando,

Se me ocurrió que con todo lo investigado hasta acá, podía hacer un cartel para colgar en la cocina y recordar a todos los integrantes de la familia como hay que comportarse en el momento de la comida.

Porque a decir verdad, muchas veces los que no nos comportamos correctamente en el momento de la comida somos los mayores, que no logramos desconectarnos del celular o estamos muy apurados para esperar que terminen de comer los pequeños y ya nos estamos levantando de la mesa y haciendo otras cosas.

Como mis hijos no saben leer, dibujé las reglas a implementar en la mesa, que para mi son más importantes. Mañana lo cuelgo en la cocina y después les cuento como me ha funcionado.

 

REGLAS PARA LA COMIDA

 

No me gustaría terminar ésta entrada sin antes señalar dos cosas fundamentales que muchas veces a mi se me olvidan…

Nuestros hijos aprenden de nuestro ejemplo.

Paciencia, 1,2,3..1000, paciencia, no lo hacen para hacernos enfadar, solo están aprendiendo y necesitan nuestro tiempo y apoyo.

 

¿Cómo es tu momento de la comida? Dejanos tu comentario, tu experencia nos importa.

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