Yoga Party – Un reto a mi imaginación

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Diapositiva1Cuando nuestos hijos nos plantean ideas poco convencionales para festejar su cumpleaños, nos vemos obligados a forzar nuestra imaginación. En mi caso ocurrió cuando al cumplir 5, mi hijo me pidió hacer una fiesta de Yoga. Al principio me sentí completamente perdida, pero tomé el desafío. Lo principal era respetar su individualidad, su forma de querer mostrarse frente a sus pares, pero cuidándolo para que no se sienta expuesto o ridiculizado. ¿Cómo podía hacer un cumpleaños integrando a sus amigos que nunca habían practicado Yoga? Me propuse pensar como un niño de 5 años, e hice un listado de las cosas que querría:

  1. Una linda invitación, 
  2. Jugar y divertirse, 
  3. Comer rico, 
  4. Una hermosa torta,
  5. Una piñata llena de caramelos, 
  6. Un pequeño regalo como souvenir.

Luego pensé qué imágenes uno relaciona con Yoga? Buda, mandalas, posición de loto, Om, etc. tenía que encontrar la forma de encajar estas cosas en mi listado anterior.

Siempre que necesito inspirarme con algo recurro a ver imágenes, Googlie entonces YOGA PARTY, y así fui creando y adaptando ideas, poco a poco y tímidamente empecé a darle forma a mi listado, y una vez que conecte con la fiesta, las ideas empezaron a surgir casi solas … Primero, hable con su profesora de Yoga para que se encargase de los juegos, ambas acordamos que lo principal era la diversión pero con los elementos de una clase de yoga, utilizando al arte como aliado.

La merienda sería saludable (pero rica!) limonada casera, jugos de frutas, yogures, Diapositiva2variedad de cereales y galletas caseras para comer. Recurrí a una amiga, para hacer  galletas de jengibre que decoramos marcando los chacras, también hizo galletas dulces glaseadas tradicionales sobre las que fuimos dibujando con marcador comestible y luego glaseando las Asanas (las poses de yoga). Si la fiesta era de yoga no podrían faltar Mandalas! Así que bajé de Internet algunos para colorear y compré lápices de colores que serían parte del souvenir, junto con un mensaje inspirador y algo rico para comer.

Me faltaba la torta y piñata, le pregunté a mi hijo que quería, su respuesta: una rana que hace yoga! Recorrí inútilmente jugueterías, librerías y casas de cotillón en búsqueda de la rana, pero con mis radares puestos en esto, vislumbré un niño Buda de yeso pequeño (ideal para poner sobre la torta!) en una vidriera de una artística, sin dudarlo entré y lo compré. Al volver a casa invité a mi hijo a pintar conmigo al niño Buda de la paz, se entusiasmó con la idea, finalmente la completamos a pedido suyo con confites de colores, separados por color para darle forma de mandala a la torta, y un signo OM cortado en goma eva.

Mis hijos adoran participar del armado de sus cumpleaños, cortamos banderines, armamos las piñatas, decoramos la torta, pequeños ritos que volvimos tradición en casa. Yo los guío al mismo tiempo que lucho con mi misma para que la perfeccionista que hay en mi, no le gane a la mamá que siente orgullo por cualquier tipo de obra de sus hijos hagan aunque sean “imperfectas”.

Volví al Google en búsqueda de la “rana que hace yoga” para completar la piñata, la invitación y los pedidos de mi hijo. Encontré la figura de una rana en posición de loto, mi hijo estaba feliz y yo aliviada! Esto me lleno de entusiasmo, imprimí las imágenes de la rana, las amplié y arme una caja (tipo de pizza pero enorme) para usar de piñata, con goma eva corte las figuras de la rana y detrás hicimos junto a mis hijos con papel de seda un atardecer. Las bolsitas para recoger los caramelos de las piñatas fueron simples bolsitas de papel madera sobre las que a mano dibujé las mismas sanas de las galletas que encontré en Internet.

Por último faltaba decorar el lugar, y volví a preguntarme qué le gusta a un niño de 5 años para decorar?Diapositiva3 Banderines y globos! use todos los banderines que tenia de cumpleaños anteriores (tengo un molde de banderín que uso para todos los cumpleaños para poder reutilizarlos en caso de necesitarlos) y literalmente usé todo lo que habíamos armado para decorar el lugar: las galletas, las bolsitas, la piñata y los souvenirs.
Los globos decidí ponernos de forma no tradicional, al finalizar la clase de yoga, todos los invitados (niños y adultos) escribiríamos un deseo en una blonda que pegaríamos en unos globos inflados con gas de helio y soltaríamos los globos enviando nuestros deseos al cielo. Fue un momento muy emotivo y feliz ver.

La fiesta fue un éxito, los niños quienes en su amplia mayoría jamás habían hecho yoga participaron con gusto de la actividad y mi hijo pudo mostrar orgulloso su particular forma de ser. El brillo en sus ojos colmó mi alma de alegría, lo había interpretado! Me sentía FELIZ de haber cumplido con mi rol de mamá: había podido materializar su deseo guiándolo con respeto, involucrándolo con mucho cuidado, y sobre todo con mucho, mucho amor.

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